El Proceso en Sí Es la Meta

Ninguna meta debería ser un logro en sí misma, sino el proceso que nos ayuda a ir en la dirección de esas metas.
Las metas, en los negocios y en la vida, deberían verse como direcciones. Su intención es ayudarnos a lograr más de la manera que queremos.
Si solo nos recompensan por resultados y no por procesos, nos volveremos miserables.
La sociedad recompensa resultados, no el viaje. Ese es parte del problema cuando te enfocas demasiado en lo que la sociedad espera de ti. Es importante escuchar a la sociedad, pero más importante escucharte a ti mismo para mejorar constantemente. La mejora continua no aplica solo al software sino a todo en la vida.
¿Cómo me mantengo enfocado?
Es un tema subjetivo. Lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Aun así, creo que puede ser útil compartir lo que me funciona a mí.
Auto-reflexión
Durante algunos años escribí mis pensamientos en un “diario”. En 2015, cuando me mudé a Alemania, no conocía a mucha gente y todo era nuevo. Decidí escribir mis pensamientos para leerlos al día siguiente y reflexionar sobre ellos. Tres años después, en diciembre de 2017, publiqué “Ojos en un recuerdo”. Es la compilación de esos pensamientos, tal como vinieron. Puedes ver la evolución de los temas y cómo fueron escritos.

El ejercicio de auto-reflexión fue más importante que el libro. La meta no era escribir un libro. Era entender qué pasaba dentro de mí. Publicarlo fue un accidente. Un hermoso accidente. Este hábito de pensar sobre mis acciones y decisiones me ayudó a desarrollar quién soy hoy.
Deportes
El ejercicio ayuda a mi mente a desconectar de lo técnico. Mantiene mi cuerpo activo usando energía en otro entorno. Pero lo más importante: llego cansado a la cama y descanso mejor. Ya sea deportes de contacto, gimnasio o correr.
El deporte específico es un detalle. Lo importante es hacer deporte.

Libros
Leo tecnología de día y no-tecnología de noche. Antes o después del trabajo, un libro técnico. Antes de dormir, uno no técnico. Así alimento mi cerebro con conocimiento y le doy espacio para descansar del código y disfrutar otros “universos”.
Algunos libros que me ayudaron a entender cómo nos comportamos y por qué hacemos lo que hacemos:
- El poder de los hábitos, de Charles Duhigg.
- Hábitos atómicos, de James Clear.
- Scrum: El arte de hacer el doble de trabajo en la mitad de tiempo, de Jeff Sutherland.

Trucos personales
Ojalá hubiera leído mucho más. Con tantas distracciones, mantenerte enfocado es difícil. Algunos trucos que me ayudan:
- Teléfono siempre en silencio y vibración.
- Antes pasaba horas en redes sociales. Mucho tiempo perdido. Eliminé las apps que me impedían ser productivo. Algunas del teléfono, otras directamente la cuenta.
- Antes jugaba videojuegos. Ahora voy a GitHub a trabajar en proyectos personales, contribuir a código abierto, o leer un libro.
- Cuando salgo a correr, escucho un podcast que quería escuchar desde la mañana. Vinculé la recompensa del podcast con el acto de correr. Creé ese hábito a propósito.
No se trata de eliminar tus viejos hábitos sino de reemplazarlos por nuevos.

Cómo mejorar tus hábitos
Los hábitos emergen sin nuestro consentimiento. El cerebro crea bucles de hábito buscando disparadores para ahorrar energía.
- La fuerza de voluntad se puede entrenar, como un músculo.
- Los pequeños éxitos construyen victorias más grandes.
- Enfócate menos en metas y más en sistemas y procesos.
- Para cambiar hábitos, cambia cómo te identificas.
- Para construir buenos hábitos, el entorno importa más que la motivación.
- Para romper un mal hábito, reduce exposición a sus señales.
- Combina algo que quieras hacer con algo que necesites hacer.
- No busques el hábito perfecto. Solo repite.
- Reduce fricción para buenos hábitos, auméntala para los malos.
- Como en Scrum, eliminar desperdicio es clave para mejorar.
La repetición es la clave. Facilita lo que quieres hacer. Dificulta lo que quieres dejar de hacer. Disfruta el proceso: esa es la meta.
