Conversaciones Cruciales by Patterson, Grenny, McMillan, Switzler
Cuando hay mucho en juego, las opiniones difieren y las emociones se disparan, tienes tres opciones: evitar la conversación y sufrir las consecuencias, manejarla mal y sufrir las consecuencias, o leer este libro y aprender a comunicarte mejor cuando más importa.
Si no lo hablas, lo actuarás.
Capítulos
- Conoce tu corazón
- Asegura la seguridad
- Cuidado con volver a tu estilo bajo estrés
- Haz el contenido seguro
- Controla tus emociones
- Comparte tus historias
- Pasa de la conversación a los resultados
Puntos clave
Una conversación crucial es una confrontación delicada con tres características:
- Hay mucho en juego
- Las opiniones difieren
- Las emociones son fuertes
Ejemplos:
- Llamar a un cliente que no ha pagado
- Hablar con tu jefe sobre un ascenso que se retrasa
- Confrontar a un compañero que no cumple con su parte
- Discutir la herencia familiar con tus hermanos
Navegar una conversación crucial es como desactivar una bomba. Un movimiento en falso y las emociones explotan. La clave está en mantener un diálogo honesto y productivo.
Son conversaciones no planificadas. Las evitamos porque creemos que las empeoraremos. Reaccionamos mal porque somos humanos, y los humanos “se comportan peor en los momentos más críticos”.
La “Historia”
Todos llegamos a una conversación crucial con una historia ya armada:
- “A mi compañero no le importa el proyecto porque no viene a las reuniones”
- “A mi jefe no le importa mi carrera porque no me ha ascendido”
Si entras con esa historia en mente, no hay espacio para el diálogo. Tu mente ya decidió.
Framework Cuando… Yo…
Para abrir espacio al diálogo, asume que no conoces toda la historia. Necesitas la ayuda de la otra persona. Usa este formato:
Cuando [no vienes a las reuniones del equipo], Yo [temo que no te importe este proyecto].
Invita a la otra persona a compartir su propio “Cuando… Yo…”. Así pueden descubrir juntos el problema, malentendido o desalineación que existe.
La clave es ser asertivo y honesto con los hechos, no pasivo-agresivo. Esto reduce la actitud defensiva y facilita aclarar la situación.
Objetivo común
Para evitar el choque y volver a un diálogo productivo, convence a la otra persona de que no eres su enemigo. Estáis del mismo lado. Comunica un objetivo, valor o propósito compartido:
“No quiero pelear. Solo busco una forma de que ambos consigamos [objetivo común].”
“Sé que a los dos nos importa [valor común]. Veamos cómo conseguir lo que ambos queremos.”
Asume buena fe. Cuanto más te involucres en un diálogo productivo, más fácil será encontrar acuerdos y trabajar juntos para resolver el problema de fondo.